Justificación del Programa.
2.1 Pertinencia del Programa.
Hoy, la sociedad considera la educación como la base fundamental del desarrollo de los pueblos; el momento actual exige estrategias dinámicas y creativas para enfrentar los retos de una sociedad globalizada, donde los adelantos en los campos científicos y tecnológicos precisan una mirada divergente a la educación, para que desde las instituciones educativas se promuevan en los estudiantes competencias y habilidades para que, a partir de una visión prospectiva, se generen diversos imaginarios y alternativas para construir un proyecto de vida donde tengan cabida la transformación personal y social.
Esta mirada implica nuevas maneras de concebir la sociedad y por ende la educación, la cual requiere una revisión profunda de las estrategias tradicionales para implementar alternativas innovadoras que estimulen en los estudiantes habilidades y capacidades para pensar creativamente, buscar soluciones divergentes a los problemas, asumir inteligentemente los retos que cotidianamente la vida les plantea y dar respuestas innovadoras para contribuir con la preservación del medio ambiente.
Desde esta perspectiva, es preciso formar un nuevo maestro, que no sólo sea profesional de la educación, sino ante todo un ser con alta calidad humana, con visión de futuro, comprometido con la transformación social, un maestro que reconozca las potencialidades de sus estudiantes y estimule en ellos la construcción de un proyecto de vida apoyado en la reflexión crítica, el intercambio dialogal, el trabajo en equipo y la vivencia de valores para transformarse a sí mismos y ayudar a la transformación de otros.
Por esto, algunas razones que justifican la existencia de las escuelas normales y el Programa de Formación Complementaria son:
La sociedad actual atraviesa por un momento histórico caracterizado por cambios bruscos e intempestivos que exigen del ser humano habilidades y competencias para enfrentar con éxito los nuevos retos y necesidades personales y sociales. Estos retos serán resueltos en la medida que los maestros orienten a sus estudiantes en la construcción del saber, en la indagación, la reflexión y el espíritu crítico, antes que en la memorización y la fría repetición de lo que otros han dicho o hecho.
El ser humano actualmente se encuentra en una encrucijada marcada por la crisis de valores. La sociedad ha puesto su mirada en la educación como tabla de salvación para que asuma la formación integral de los estudiantes y genere en ellos altos niveles de compromiso para que de manera autónoma estimulen su crecimiento, apoyados en una escala ética que les permita asumir responsablemente los compromisos consigo mismos, con la familia y con el entorno.
La educación del siglo XXI enfatiza en la necesidad de utilizar las TICs. Esto se hará realidad en la medida que las escuelas normales se apropien creativamente de los diversos medios de información y apliquen acciones tendientes a promover la comunicación afectiva y asertiva, mediada por el diálogo y el trabajo en equipo.
La educación en el nivel preescolar y el ciclo de básica primaria requiere el empleo de estrategias de enseñanza y de aprendizaje motivantes y significativas que comprometan directamente al estudiante en la elaboración del conocimiento y la vivencia de mejores formas de actuar e interactuar.
El nuevo mundo clama nuevas formas de concebir el ser y la sociedad. Desde la concepción del ser se aspira a la promoción integral de una persona que demuestre óptimo desarrollo en las dimensiones ética, psicobiológica, socioafectiva, intelectiva, comunicativa trascendente y espiritual. Desde la óptica social se espera que la relación del hombre con la comunidad privilegie procesos de desarrollo sociocultural, económico y político.
Desde esta perspectiva, la ENS concibe al niño como un ser heterónomo que necesita protección, y esta construcción se da paralelamente al proceso de pedagogización que surge con el nacimiento de la escuela moderna; en este sentido, la ENS acoge los planteamientos de la Convención Internacional de los Derechos del Niño, la Ley de Infancia y Adolescencia y los lineamientos del MEN en lo relacionado con la formación integral de las estudiantes, donde juegan papel primordial las dimensiones del desarrollo humano: socioafectiva, corporal, cognitiva, comunicativa, estética, espiritual y ética.
El Programa de Formación Complementaria basa el plan de estudios en referentes teóricos de la psicología, la pedagogía y la investigación, donde son fundamentales desde el cognitivismo los planteamientos de Piaget, Bruner y Vigotsky, la pedagogía: Montessori, Herbart, Froebel, Freinet, la investigación: Briones, Ander-Egg y Francisco Cajiao, la lúdica: Carlos Alberto Jiménez, y el desarrollo humano: Morín, Rogers y Maturana.
Las maestras en formación reciben un amplio caudal de saberes y experiencias en lo relacionado con el currículo de preescolar, básica primaria y atención a poblaciones desde una perspectiva intercultural, donde son elementos fundamentales la estructuración de planes, programas y proyectos de enseñanza obligatoria.
Teniendo como base las políticas de integración, en el Programa de Formación Complementaria se desarrollan proyectos para atención a poblaciones con Necesidades Educativas Especiales, acción que promueve en convenio con COMFABOY, Instituto Colombo Suizo y la Escuela Normal Superior Santiago de Tunja.
El plan de estudios del Programa de Formación Complementaria se apoya en referentes teóricos desde las pedagogías activas, donde son relevantes los principios de la Escuela Nueva. La Escuela Normal acoge, entre otros, los planteamientos de:
Enrique Pestalozzi. Considera importante focalizar la educación como un proceso formativo a partir de la actividad y el trabajo con materiales concretos que dan origen a nuevas ideas que jamás se van a borrar. En lo referente a la didáctica expresa que el conocimiento empieza con la intuición sensible de las cosas y a partir de ello se forman las ideas. Por lo tanto, el conocimiento debe ir de intuiciones confusas a ideas claras y diversas.
Federico Froebel. Enfatiza en la idea de la actividad y propone la educación sensorial y el uso de juegos y recursos didácticos.
John Dewey. Destacaba la importancia de la experiencia junto con el interés; sus ideas pedagógicas se apoyan fundamentalmente en la práctica. A su juicio ninguna instrucción podía tener éxito separando “saber” y “hacer”. El ser humano vive experiencias y esas experiencias constituyen el conocimiento previo. La mejor manera de identificar los saberes previos son las preguntas. El maestro llega al aula con una buena pregunta, genera buenas respuestas, que son punto de partida para construir aprendizajes significativos y desarrollar autonomía en el aprendizaje.
Ovidio Decroly. Plantea la importancia del juego educativo y la actividad motriz. “La escuela ha de ser para el niño y no el niño para la escuela y ésta ha de ser el marco para una pedagogía racional y evolutiva”. Se rechaza la organización rígida que estorba la espontaneidad y la libertad de los estudiantes. El maestro debe adaptarse a la condición del niño permitiendo autonomía en la búsqueda del conocimiento. Esto desde los ambientes escolares, los cuales deben ser agradables para los estudiantes y un escenario para aprender y desarrollarse integralmente desde la buena comunicación y la producción del conocimiento.
María Montessori. Enfatiza en el valor pedagógico de los juegos y el efecto productivo del silencio cuando conduce a la reflexión.
Juan Federico Herbart. Sus postulados enfatizan en la educabilidad, la cual compromete el gobierno (cumplimiento de preceptos para llegar al orden); la disciplina (pone en armonía el querer y la motivación para recibir la instrucción, exige reflexión, posibilita las relaciones sociales y procura el dominio de sí mismo); la instrucción (tiene como fin el crecimiento del ser humano en sus dimensiones espiritual, volitiva, psicobiológica e intelectual). Todo esto en función del desarrollo de la autonomía en el escolar. Presenta la educación como una situación cotidiana donde se le imprime un carácter intelectual pero también formativo.
Celestin Freinet. Apoya la escuela centrada en el alumno, el estímulo a lenguajes verbales y no verbales, la actividad manual, el criterio de cooperación y la disciplina racional. El aula es un marco de relaciones democráticas donde se concretan las propuestas, se administran los recursos y desarrollan proyectos (viajes, publicaciones, fiestas, etc.). Los talleres son considerados no sólo como el desarrollo de aptitudes manuales sino también como el fomento de las demás actividades educativas. Manos y cerebro se unen de manera natural en un trabajo que pretende ser lo más integral posible.
Desde la psicología cognitiva, se abordan los postulados de:
Jerónimo Bruner. Promueve el aprendizaje por descubrimiento, la integración de los saberes, el aprendizaje reflexivo, la cognición y la comprensión. El aprendizaje es considerado como un proceso activo, de asociación y construcción. Por esto, da significación y organización a las experiencias que permiten ir más allá de la información dada, ya que para integrar el nuevo conocimiento a la estructura cognitiva es necesario contextualizarlo y profundizarlo.
Jean Piaget. Formula la teoría del desarrollo intelectual a través de los estadios de operaciones concretas, abstractas y formales. Plantea las características del desarrollo socioafectivo e intelectual en las distintas etapas del desarrollo humano.
Lev Vigotsky. Formula su teoría acerca del origen sociocultural de los procesos sicológicos superiores (comunicación, lenguaje, razonamiento, entre otros); pone de relieve la importancia esencial de la interacción social para el aprendizaje y, consecuentemente, la relevancia del contexto social. Aporta el concepto del aprendizaje colaborativo, la socialización, la zona de desarrollo próximo que “permite establecer la existencia de un límite inferior dado por el nivel de ejecución que logra el alumno que trabaja independientemente y sin ayuda; mientras que existe un límite superior al que el alumno puede acceder de forma progresiva con ayuda de un docente capacitado o un compañero más avanzado”.
David Ausubel. Focaliza su análisis en el aprendizaje significativo que “ocurre cuando la información nueva por aprender se relaciona con la información previa ya existente en la estructura cognitiva del alumno de forma no arbitraria, ni al pie de la letra; para llevarlo a cabo debe existir una disposición favorable del aprendiz, así como significación lógica en los contenidos o materiales de aprendizaje”. El aprendizaje motivacional, los esquemas cognitivos y los modelos mentales son aspectos que se utilizan para enseñar y explorar; los mapas conceptuales, mentales y otras estrategias desarrollan el pensamiento y hacen posible mejorar las estructuras mentales de las estudiantes para proyectar una mejor formación y una educación mucho más actual.
Desde el Desarrollo Humano, son fundamentales los planteamientos de la psicología humanista y en el pensamiento de:
Carl Rogers. Plantea como postulados básicos en los procesos de enseñanza y aprendizaje la confianza en las potencialidades del ser humano, la práctica y el aprendizaje participativo. Carl Rogers acuñó el término de autoestima como la actitud valorativa hacia uno mismo. La persona es quien debe perseguir un proceso de autoconocimiento. Hace énfasis en la importancia de escuchar para aprender, reflexionar, conocer, comprender y enriquecer la vida.
Humberto Maturana. Afirma que el aspecto fundamental de lo humano está en el amor, es decir, en la aceptación del otro como un legítimo otro en la convivencia. Crear una democracia comienza en el espacio de la emoción con la seducción mutua para crear un mundo sin discriminación y abuso.
Abraham Maslow. Expresa que la educación tiene como finalidad conseguir la plenitud del hombre mediante el cultivo de los valores más genuinamente humanos; además, considera que la motivación es esencial y va desde lo más elemental hasta la autorrealización.
Luis Carlos Restrepo. Resalta la ternura como valor protectivo por excelencia del ambiente interpersonal y de la singularidad. La ternura es aceptar que necesitamos unos de otros porque somos diferentes y esa diversidad es la base de la riqueza del ecosistema humano.
Daniel Góleman. Resalta la conciencia de sus emociones, comprender los sentimientos de los demás, tolerar las presiones y frustraciones que se soportan en el trabajo, acentuar la capacidad de laborar en equipo y adoptar una actitud empática y social que brindará más posibilidades de desarrollo personal.
Edgar Morín. La educación del futuro deberá ser una enseñanza primera y universal centrada en la condición humana. Los seres humanos deben reconocerse en su humanidad común y, al mismo tiempo, reconocer la diversidad cultural inherente a todo cuanto es humano. Conocer lo humano es, principalmente, situarlo en el universo y a la vez separarlo de él; cualquier conocimiento debe contextualizar su objeto para ser pertinente. ¿Quiénes somos? es inseparable de un ¿dónde estamos?, ¿de dónde venimos?, ¿a dónde vamos?
A partir de los diversos referentes teóricos, la Escuela Normal asume el concepto de infancia que supone la concepción del niño y la niña como un ser heterónomo que necesita protección, y esta construcción se da paralelamente al proceso de pedagogización que surge con el nacimiento de la escuela moderna.
La tesis de Naradosky respecto al concepto de infancia lleva a pensar que, por un lado, aparece la infancia hiperrealizada de los niños que ya no forman un mundo aparte del de los adultos, ya que bajo la influencia de los medios de comunicación acceden a un volumen de información que antes les era vedada, y, por el otro, la infancia desrealizada o marginal, en la cual los niños también ingresan en un mundo de autonomía que los obliga a generar su propia subsistencia.
En este contexto, la Escuela Normal con su formación inicial se plantea una orientación más comunitaria y de atención a la infancia, pues la educación infantil es una etapa fundamental para el desarrollo de los niños y las niñas al permitirles construir su personalidad, ampliar sus experiencias y favorecer su socialización, al mismo tiempo que ejerce una función compensadora de las desigualdades sociales.
Se tiene en cuenta la Ley de Infancia, donde prevalece la Dignidad Humana, para garantizar a los niños su pleno y armonioso desarrollo para que crezcan en un ambiente de felicidad, amor y comprensión. Por lo tanto, en la Institución se garantiza el reconocimiento a la igualdad y la dignidad humana sin discriminación alguna, al igual que la protección integral de los niños como sujetos de derechos.
Comprender quiénes son los niños y las niñas que ingresan al nivel de educación preescolar remite necesariamente a la comprensión de sus dimensiones de desarrollo desde su propia individualidad, en donde se manifiestan las condiciones del medio social y cultural al cual pertenecen. Esta concepción trasciende la concepción pura de áreas de desarrollo y asume dinámicas propias que responden a intereses, motivaciones, actitudes y aptitudes de cada uno de ellos.
Le corresponde al docente, a las familias y personas cercanas a los niños estar al tanto del proceso de evolución que vive durante este período de vida, en una interacción constante que posibilite su pleno desarrollo en las dimensiones:
Dimensión socio-afectiva. Juega un papel fundamental en el afianzamiento de la personalidad, auto-imagen, auto-concepto y autonomía, esenciales para la consolidación de la subjetividad, como también en las relaciones que establece con los adultos, niños y personas cercanas a él. De esta forma va construyendo su manera de vivir, sentir y expresar emociones y sentimientos.
Dimensión corporal. El desarrollo físico de los niños se encuentra en permanente crecimiento; cada niño posee su propio esquema corporal que lo identifica y debe ser respetado en donde sus acciones tienen una razón de ser. Aquí se destaca la motricidad fina y gruesa.
Dimensión cognitiva. Remite a tratar de explicar cómo empieza a conocer el niño, cómo conoce cuando llega a la institución educativa, cuáles son los mecanismos mentales que se lo permiten y cómo se le posibilita lograr un mejor y útil conocimiento para cultivar las habilidades necesarias: imaginar, percibir, observar, simbolizar, memorizar, preguntar y experimentar.
Dimensión comunicativa. Está dirigida a expresar las ideas sobre las cosas, acontecimientos y fenómenos de la realidad; construir mundos posibles, establecer relaciones para satisfacer necesidades, formar vínculos afectivos, expresar emociones y sentimientos.
Dimensión estética. Se brinda la posibilidad de construir la capacidad profundamente humana de sentir, conmoverse, expresar, valorar y transformar las percepciones con respecto a sí mismo y al entorno, desplegando todas sus posibilidades de acción a través de lenguajes artísticos en las modalidades gráfica, oral, escrita, manual, musical entre otras.
Dimensión ética: La formación ética y moral en los niños, una labor tan importante como compleja, consiste en abordar el reto de orientar su vida. En este proceso de socialización comienza también el proceso de formación ética y moral de los pequeños. Durante los primeros años los niños irán adoptando de manera heterónoma las formas de estar en el mundo que le son dadas por los adultos que los rodean. El objetivo de la educación moral sería el desarrollo de la autonomía, es decir, el actuar de acuerdo con criterios propios.
Para hacer realidad los anteriores planteamientos, las maestras en formación reciben un amplio caudal de saberes y experiencias en lo relacionado con el currículo de preescolar y básica primaria, atención a poblaciones, desde una perspectiva intercultural que son elementos fundamentales en la estructuración de planes, programas y proyectos de enseñanza obligatoria.
Teniendo como base las políticas de integración en el Programa de Formación Complementaria, se desarrollan proyectos para atención a poblaciones con Necesidades Educativas Especiales, acción que promueve en convenio con Comfaboy, Instituto Colombo Suizo y la Escuela Normal Santiago de Tunja
Proyección Social
La Escuela Normal Superior “Leonor Álvarez Pinzón”, concibe la proyección comunitaria como un modo de proceder, como un aporte a la construcción de la sociedad que queremos todos y que nos acercará a las metas del Proyecto Educativo Institucional. Con su acción cotidiana busca el mejoramiento de las condiciones de vida de su comunidad y la orientación de un ser humano, democrático, participativo y capaz de interpretar lo que el colectivo necesita.
Desde la mirada crítica a nuestra realidad y teniendo como horizonte la formación humana integral, se busca orientar la formación y desarrollo en el estudiante, de un compromiso social, que debe hacer explícito en los proyectos y mecanismos que favorezcan la interacción con el entorno. Para ello la Escuela Normal, aúna esfuerzos entre los integrantes de la comunidad educativa y construye alianzas con otras instituciones públicas y privadas, para el desarrollo de proyectos colectivos que generan sinergia y amplían la capacidad para servir más y mejor a la sociedad.
Esto permite constatar que los proyectos no se hacen solos, se desarrollan con las aspiraciones profundas de todos, como grupo humano que busca el crecimiento mutuo, la convivencia armónica y la búsqueda de respuestas a los interrogantes que surgen frente a la convivencia con la comunidad. En este sentido, acciones, hechos y realizaciones dan cuenta de nuestro compromiso social a través del desarrollo de proyectos que buscan una mayor interacción con el entorno y un mayor compromiso del talento humano comprometido en el crecimiento de la Escuela Normal.
La proyección social, por lo tanto se entiende como el proceso de construcción de alternativas orientadas a estimular el desarrollo humano integral de las maestras en formación para que con su acción contribuyan a la transformación de los entornos donde actúan.
El compromiso de las Normalistas Superiores y de los maestros en ejercicio genera un proceso de constante renovación donde inicialmente desde cada uno de los campos de formación estipulados en el plan de estudios, se estimula la reflexión crítica apoyada en elementos teóricos que sustentan la comprensión del rol del maestro en la transformación del entorno.
En este mismo sentido, se propicia la construcción colectiva de acciones tendientes al conocimiento de los diferentes espacios donde la Escuela Normal interactúa y se proyecta. Este momento genera una dinámica de encuentro con la realidad que permite valorar fortalezas y debilidades del contexto, identificar situaciones susceptibles de cambiar con la acción de las maestras en formación, jerarquizar necesidades, explorar oportunidades de trabajo en equipo, diseñar y aplicar alternativas de solución que aporten al mejoramiento de la comunidad.
De otro lado, las políticas educativas, tendientes a fortalecer el desarrollo social y cultural de las comunidades, se convierte en un compromiso permanente para la Escuela Normal quien con el liderazgo de las estudiantes del programa de Formación Complementaria, y la vinculación activa de los entes de la comunidad educativa, acoge las propuestas trazadas por entidades gubernamentales del orden nacional, departamental y local, las articula con el plan de estudios y acompaña los procesos donde se gestan aportes significativos para generar impacto en la comunidad
2.1 Pertinencia del Programa.
Hoy, la sociedad considera la educación como la base fundamental del desarrollo de los pueblos; el momento actual exige estrategias dinámicas y creativas para enfrentar los retos de una sociedad globalizada, donde los adelantos en los campos científicos y tecnológicos precisan una mirada divergente a la educación, para que desde las instituciones educativas se promuevan en los estudiantes competencias y habilidades para que, a partir de una visión prospectiva, se generen diversos imaginarios y alternativas para construir un proyecto de vida donde tengan cabida la transformación personal y social.
Esta mirada implica nuevas maneras de concebir la sociedad y por ende la educación, la cual requiere una revisión profunda de las estrategias tradicionales para implementar alternativas innovadoras que estimulen en los estudiantes habilidades y capacidades para pensar creativamente, buscar soluciones divergentes a los problemas, asumir inteligentemente los retos que cotidianamente la vida les plantea y dar respuestas innovadoras para contribuir con la preservación del medio ambiente.
Desde esta perspectiva, es preciso formar un nuevo maestro, que no sólo sea profesional de la educación, sino ante todo un ser con alta calidad humana, con visión de futuro, comprometido con la transformación social, un maestro que reconozca las potencialidades de sus estudiantes y estimule en ellos la construcción de un proyecto de vida apoyado en la reflexión crítica, el intercambio dialogal, el trabajo en equipo y la vivencia de valores para transformarse a sí mismos y ayudar a la transformación de otros.
Por esto, algunas razones que justifican la existencia de las escuelas normales y el Programa de Formación Complementaria son:
La sociedad actual atraviesa por un momento histórico caracterizado por cambios bruscos e intempestivos que exigen del ser humano habilidades y competencias para enfrentar con éxito los nuevos retos y necesidades personales y sociales. Estos retos serán resueltos en la medida que los maestros orienten a sus estudiantes en la construcción del saber, en la indagación, la reflexión y el espíritu crítico, antes que en la memorización y la fría repetición de lo que otros han dicho o hecho.
El ser humano actualmente se encuentra en una encrucijada marcada por la crisis de valores. La sociedad ha puesto su mirada en la educación como tabla de salvación para que asuma la formación integral de los estudiantes y genere en ellos altos niveles de compromiso para que de manera autónoma estimulen su crecimiento, apoyados en una escala ética que les permita asumir responsablemente los compromisos consigo mismos, con la familia y con el entorno.
La educación del siglo XXI enfatiza en la necesidad de utilizar las TICs. Esto se hará realidad en la medida que las escuelas normales se apropien creativamente de los diversos medios de información y apliquen acciones tendientes a promover la comunicación afectiva y asertiva, mediada por el diálogo y el trabajo en equipo.
La educación en el nivel preescolar y el ciclo de básica primaria requiere el empleo de estrategias de enseñanza y de aprendizaje motivantes y significativas que comprometan directamente al estudiante en la elaboración del conocimiento y la vivencia de mejores formas de actuar e interactuar.
El nuevo mundo clama nuevas formas de concebir el ser y la sociedad. Desde la concepción del ser se aspira a la promoción integral de una persona que demuestre óptimo desarrollo en las dimensiones ética, psicobiológica, socioafectiva, intelectiva, comunicativa trascendente y espiritual. Desde la óptica social se espera que la relación del hombre con la comunidad privilegie procesos de desarrollo sociocultural, económico y político.
Desde esta perspectiva, la ENS concibe al niño como un ser heterónomo que necesita protección, y esta construcción se da paralelamente al proceso de pedagogización que surge con el nacimiento de la escuela moderna; en este sentido, la ENS acoge los planteamientos de la Convención Internacional de los Derechos del Niño, la Ley de Infancia y Adolescencia y los lineamientos del MEN en lo relacionado con la formación integral de las estudiantes, donde juegan papel primordial las dimensiones del desarrollo humano: socioafectiva, corporal, cognitiva, comunicativa, estética, espiritual y ética.
El Programa de Formación Complementaria basa el plan de estudios en referentes teóricos de la psicología, la pedagogía y la investigación, donde son fundamentales desde el cognitivismo los planteamientos de Piaget, Bruner y Vigotsky, la pedagogía: Montessori, Herbart, Froebel, Freinet, la investigación: Briones, Ander-Egg y Francisco Cajiao, la lúdica: Carlos Alberto Jiménez, y el desarrollo humano: Morín, Rogers y Maturana.
Las maestras en formación reciben un amplio caudal de saberes y experiencias en lo relacionado con el currículo de preescolar, básica primaria y atención a poblaciones desde una perspectiva intercultural, donde son elementos fundamentales la estructuración de planes, programas y proyectos de enseñanza obligatoria.
Teniendo como base las políticas de integración, en el Programa de Formación Complementaria se desarrollan proyectos para atención a poblaciones con Necesidades Educativas Especiales, acción que promueve en convenio con COMFABOY, Instituto Colombo Suizo y la Escuela Normal Superior Santiago de Tunja.
El plan de estudios del Programa de Formación Complementaria se apoya en referentes teóricos desde las pedagogías activas, donde son relevantes los principios de la Escuela Nueva. La Escuela Normal acoge, entre otros, los planteamientos de:
Enrique Pestalozzi. Considera importante focalizar la educación como un proceso formativo a partir de la actividad y el trabajo con materiales concretos que dan origen a nuevas ideas que jamás se van a borrar. En lo referente a la didáctica expresa que el conocimiento empieza con la intuición sensible de las cosas y a partir de ello se forman las ideas. Por lo tanto, el conocimiento debe ir de intuiciones confusas a ideas claras y diversas.
Federico Froebel. Enfatiza en la idea de la actividad y propone la educación sensorial y el uso de juegos y recursos didácticos.
John Dewey. Destacaba la importancia de la experiencia junto con el interés; sus ideas pedagógicas se apoyan fundamentalmente en la práctica. A su juicio ninguna instrucción podía tener éxito separando “saber” y “hacer”. El ser humano vive experiencias y esas experiencias constituyen el conocimiento previo. La mejor manera de identificar los saberes previos son las preguntas. El maestro llega al aula con una buena pregunta, genera buenas respuestas, que son punto de partida para construir aprendizajes significativos y desarrollar autonomía en el aprendizaje.
Ovidio Decroly. Plantea la importancia del juego educativo y la actividad motriz. “La escuela ha de ser para el niño y no el niño para la escuela y ésta ha de ser el marco para una pedagogía racional y evolutiva”. Se rechaza la organización rígida que estorba la espontaneidad y la libertad de los estudiantes. El maestro debe adaptarse a la condición del niño permitiendo autonomía en la búsqueda del conocimiento. Esto desde los ambientes escolares, los cuales deben ser agradables para los estudiantes y un escenario para aprender y desarrollarse integralmente desde la buena comunicación y la producción del conocimiento.
María Montessori. Enfatiza en el valor pedagógico de los juegos y el efecto productivo del silencio cuando conduce a la reflexión.
Juan Federico Herbart. Sus postulados enfatizan en la educabilidad, la cual compromete el gobierno (cumplimiento de preceptos para llegar al orden); la disciplina (pone en armonía el querer y la motivación para recibir la instrucción, exige reflexión, posibilita las relaciones sociales y procura el dominio de sí mismo); la instrucción (tiene como fin el crecimiento del ser humano en sus dimensiones espiritual, volitiva, psicobiológica e intelectual). Todo esto en función del desarrollo de la autonomía en el escolar. Presenta la educación como una situación cotidiana donde se le imprime un carácter intelectual pero también formativo.
Celestin Freinet. Apoya la escuela centrada en el alumno, el estímulo a lenguajes verbales y no verbales, la actividad manual, el criterio de cooperación y la disciplina racional. El aula es un marco de relaciones democráticas donde se concretan las propuestas, se administran los recursos y desarrollan proyectos (viajes, publicaciones, fiestas, etc.). Los talleres son considerados no sólo como el desarrollo de aptitudes manuales sino también como el fomento de las demás actividades educativas. Manos y cerebro se unen de manera natural en un trabajo que pretende ser lo más integral posible.
Desde la psicología cognitiva, se abordan los postulados de:
Jerónimo Bruner. Promueve el aprendizaje por descubrimiento, la integración de los saberes, el aprendizaje reflexivo, la cognición y la comprensión. El aprendizaje es considerado como un proceso activo, de asociación y construcción. Por esto, da significación y organización a las experiencias que permiten ir más allá de la información dada, ya que para integrar el nuevo conocimiento a la estructura cognitiva es necesario contextualizarlo y profundizarlo.
Jean Piaget. Formula la teoría del desarrollo intelectual a través de los estadios de operaciones concretas, abstractas y formales. Plantea las características del desarrollo socioafectivo e intelectual en las distintas etapas del desarrollo humano.
Lev Vigotsky. Formula su teoría acerca del origen sociocultural de los procesos sicológicos superiores (comunicación, lenguaje, razonamiento, entre otros); pone de relieve la importancia esencial de la interacción social para el aprendizaje y, consecuentemente, la relevancia del contexto social. Aporta el concepto del aprendizaje colaborativo, la socialización, la zona de desarrollo próximo que “permite establecer la existencia de un límite inferior dado por el nivel de ejecución que logra el alumno que trabaja independientemente y sin ayuda; mientras que existe un límite superior al que el alumno puede acceder de forma progresiva con ayuda de un docente capacitado o un compañero más avanzado”.
David Ausubel. Focaliza su análisis en el aprendizaje significativo que “ocurre cuando la información nueva por aprender se relaciona con la información previa ya existente en la estructura cognitiva del alumno de forma no arbitraria, ni al pie de la letra; para llevarlo a cabo debe existir una disposición favorable del aprendiz, así como significación lógica en los contenidos o materiales de aprendizaje”. El aprendizaje motivacional, los esquemas cognitivos y los modelos mentales son aspectos que se utilizan para enseñar y explorar; los mapas conceptuales, mentales y otras estrategias desarrollan el pensamiento y hacen posible mejorar las estructuras mentales de las estudiantes para proyectar una mejor formación y una educación mucho más actual.
Desde el Desarrollo Humano, son fundamentales los planteamientos de la psicología humanista y en el pensamiento de:
Carl Rogers. Plantea como postulados básicos en los procesos de enseñanza y aprendizaje la confianza en las potencialidades del ser humano, la práctica y el aprendizaje participativo. Carl Rogers acuñó el término de autoestima como la actitud valorativa hacia uno mismo. La persona es quien debe perseguir un proceso de autoconocimiento. Hace énfasis en la importancia de escuchar para aprender, reflexionar, conocer, comprender y enriquecer la vida.
Humberto Maturana. Afirma que el aspecto fundamental de lo humano está en el amor, es decir, en la aceptación del otro como un legítimo otro en la convivencia. Crear una democracia comienza en el espacio de la emoción con la seducción mutua para crear un mundo sin discriminación y abuso.
Abraham Maslow. Expresa que la educación tiene como finalidad conseguir la plenitud del hombre mediante el cultivo de los valores más genuinamente humanos; además, considera que la motivación es esencial y va desde lo más elemental hasta la autorrealización.
Luis Carlos Restrepo. Resalta la ternura como valor protectivo por excelencia del ambiente interpersonal y de la singularidad. La ternura es aceptar que necesitamos unos de otros porque somos diferentes y esa diversidad es la base de la riqueza del ecosistema humano.
Daniel Góleman. Resalta la conciencia de sus emociones, comprender los sentimientos de los demás, tolerar las presiones y frustraciones que se soportan en el trabajo, acentuar la capacidad de laborar en equipo y adoptar una actitud empática y social que brindará más posibilidades de desarrollo personal.
Edgar Morín. La educación del futuro deberá ser una enseñanza primera y universal centrada en la condición humana. Los seres humanos deben reconocerse en su humanidad común y, al mismo tiempo, reconocer la diversidad cultural inherente a todo cuanto es humano. Conocer lo humano es, principalmente, situarlo en el universo y a la vez separarlo de él; cualquier conocimiento debe contextualizar su objeto para ser pertinente. ¿Quiénes somos? es inseparable de un ¿dónde estamos?, ¿de dónde venimos?, ¿a dónde vamos?
A partir de los diversos referentes teóricos, la Escuela Normal asume el concepto de infancia que supone la concepción del niño y la niña como un ser heterónomo que necesita protección, y esta construcción se da paralelamente al proceso de pedagogización que surge con el nacimiento de la escuela moderna.
La tesis de Naradosky respecto al concepto de infancia lleva a pensar que, por un lado, aparece la infancia hiperrealizada de los niños que ya no forman un mundo aparte del de los adultos, ya que bajo la influencia de los medios de comunicación acceden a un volumen de información que antes les era vedada, y, por el otro, la infancia desrealizada o marginal, en la cual los niños también ingresan en un mundo de autonomía que los obliga a generar su propia subsistencia.
En este contexto, la Escuela Normal con su formación inicial se plantea una orientación más comunitaria y de atención a la infancia, pues la educación infantil es una etapa fundamental para el desarrollo de los niños y las niñas al permitirles construir su personalidad, ampliar sus experiencias y favorecer su socialización, al mismo tiempo que ejerce una función compensadora de las desigualdades sociales.
Se tiene en cuenta la Ley de Infancia, donde prevalece la Dignidad Humana, para garantizar a los niños su pleno y armonioso desarrollo para que crezcan en un ambiente de felicidad, amor y comprensión. Por lo tanto, en la Institución se garantiza el reconocimiento a la igualdad y la dignidad humana sin discriminación alguna, al igual que la protección integral de los niños como sujetos de derechos.
Comprender quiénes son los niños y las niñas que ingresan al nivel de educación preescolar remite necesariamente a la comprensión de sus dimensiones de desarrollo desde su propia individualidad, en donde se manifiestan las condiciones del medio social y cultural al cual pertenecen. Esta concepción trasciende la concepción pura de áreas de desarrollo y asume dinámicas propias que responden a intereses, motivaciones, actitudes y aptitudes de cada uno de ellos.
Le corresponde al docente, a las familias y personas cercanas a los niños estar al tanto del proceso de evolución que vive durante este período de vida, en una interacción constante que posibilite su pleno desarrollo en las dimensiones:
Dimensión socio-afectiva. Juega un papel fundamental en el afianzamiento de la personalidad, auto-imagen, auto-concepto y autonomía, esenciales para la consolidación de la subjetividad, como también en las relaciones que establece con los adultos, niños y personas cercanas a él. De esta forma va construyendo su manera de vivir, sentir y expresar emociones y sentimientos.
Dimensión corporal. El desarrollo físico de los niños se encuentra en permanente crecimiento; cada niño posee su propio esquema corporal que lo identifica y debe ser respetado en donde sus acciones tienen una razón de ser. Aquí se destaca la motricidad fina y gruesa.
Dimensión cognitiva. Remite a tratar de explicar cómo empieza a conocer el niño, cómo conoce cuando llega a la institución educativa, cuáles son los mecanismos mentales que se lo permiten y cómo se le posibilita lograr un mejor y útil conocimiento para cultivar las habilidades necesarias: imaginar, percibir, observar, simbolizar, memorizar, preguntar y experimentar.
Dimensión comunicativa. Está dirigida a expresar las ideas sobre las cosas, acontecimientos y fenómenos de la realidad; construir mundos posibles, establecer relaciones para satisfacer necesidades, formar vínculos afectivos, expresar emociones y sentimientos.
Dimensión estética. Se brinda la posibilidad de construir la capacidad profundamente humana de sentir, conmoverse, expresar, valorar y transformar las percepciones con respecto a sí mismo y al entorno, desplegando todas sus posibilidades de acción a través de lenguajes artísticos en las modalidades gráfica, oral, escrita, manual, musical entre otras.
Dimensión ética: La formación ética y moral en los niños, una labor tan importante como compleja, consiste en abordar el reto de orientar su vida. En este proceso de socialización comienza también el proceso de formación ética y moral de los pequeños. Durante los primeros años los niños irán adoptando de manera heterónoma las formas de estar en el mundo que le son dadas por los adultos que los rodean. El objetivo de la educación moral sería el desarrollo de la autonomía, es decir, el actuar de acuerdo con criterios propios.
Para hacer realidad los anteriores planteamientos, las maestras en formación reciben un amplio caudal de saberes y experiencias en lo relacionado con el currículo de preescolar y básica primaria, atención a poblaciones, desde una perspectiva intercultural que son elementos fundamentales en la estructuración de planes, programas y proyectos de enseñanza obligatoria.
Teniendo como base las políticas de integración en el Programa de Formación Complementaria, se desarrollan proyectos para atención a poblaciones con Necesidades Educativas Especiales, acción que promueve en convenio con Comfaboy, Instituto Colombo Suizo y la Escuela Normal Santiago de Tunja
Proyección Social
La Escuela Normal Superior “Leonor Álvarez Pinzón”, concibe la proyección comunitaria como un modo de proceder, como un aporte a la construcción de la sociedad que queremos todos y que nos acercará a las metas del Proyecto Educativo Institucional. Con su acción cotidiana busca el mejoramiento de las condiciones de vida de su comunidad y la orientación de un ser humano, democrático, participativo y capaz de interpretar lo que el colectivo necesita.
Desde la mirada crítica a nuestra realidad y teniendo como horizonte la formación humana integral, se busca orientar la formación y desarrollo en el estudiante, de un compromiso social, que debe hacer explícito en los proyectos y mecanismos que favorezcan la interacción con el entorno. Para ello la Escuela Normal, aúna esfuerzos entre los integrantes de la comunidad educativa y construye alianzas con otras instituciones públicas y privadas, para el desarrollo de proyectos colectivos que generan sinergia y amplían la capacidad para servir más y mejor a la sociedad.
Esto permite constatar que los proyectos no se hacen solos, se desarrollan con las aspiraciones profundas de todos, como grupo humano que busca el crecimiento mutuo, la convivencia armónica y la búsqueda de respuestas a los interrogantes que surgen frente a la convivencia con la comunidad. En este sentido, acciones, hechos y realizaciones dan cuenta de nuestro compromiso social a través del desarrollo de proyectos que buscan una mayor interacción con el entorno y un mayor compromiso del talento humano comprometido en el crecimiento de la Escuela Normal.
La proyección social, por lo tanto se entiende como el proceso de construcción de alternativas orientadas a estimular el desarrollo humano integral de las maestras en formación para que con su acción contribuyan a la transformación de los entornos donde actúan.
El compromiso de las Normalistas Superiores y de los maestros en ejercicio genera un proceso de constante renovación donde inicialmente desde cada uno de los campos de formación estipulados en el plan de estudios, se estimula la reflexión crítica apoyada en elementos teóricos que sustentan la comprensión del rol del maestro en la transformación del entorno.
En este mismo sentido, se propicia la construcción colectiva de acciones tendientes al conocimiento de los diferentes espacios donde la Escuela Normal interactúa y se proyecta. Este momento genera una dinámica de encuentro con la realidad que permite valorar fortalezas y debilidades del contexto, identificar situaciones susceptibles de cambiar con la acción de las maestras en formación, jerarquizar necesidades, explorar oportunidades de trabajo en equipo, diseñar y aplicar alternativas de solución que aporten al mejoramiento de la comunidad.
De otro lado, las políticas educativas, tendientes a fortalecer el desarrollo social y cultural de las comunidades, se convierte en un compromiso permanente para la Escuela Normal quien con el liderazgo de las estudiantes del programa de Formación Complementaria, y la vinculación activa de los entes de la comunidad educativa, acoge las propuestas trazadas por entidades gubernamentales del orden nacional, departamental y local, las articula con el plan de estudios y acompaña los procesos donde se gestan aportes significativos para generar impacto en la comunidad

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